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A la salud de los “nuevos” cócteles

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¿Es posible que la coctelería avance poco o a rastras en un mercado gastronómico que aparenta ser dinámico? Este texto ya tiene 2 años publicado en mi antiguo blog y una revisión por la oferta de muchos bares no habla de mucha evolución. Culpa de los mismos clientes y las sedientas hordas asiduas a los happy hours, también. Pero hay buenos bares en casa. En este mismo espacio iremos consignando esos espacios que merecen una codecoración. Lo cierto es que las tendencias y apuestas que yo vi para el 2012 eras estas y dos años después siguen siendo las mismas:

Los clásicos en versión de lujo. Los destilados de alta categoría han permitido que las recetas tradicionales se vistan de un ropaje insuperable y den un paso más allá. Así se puede concebir un Old Fashioned con un whisky de 15, 18 o más años, un Tom Collins con el mejor gin disponible y un vodka Martini con el mejor licor polaco a mano. Para qué hablar de un Manhattan un Gimlet o una bomba como el Long Island Ice Tea. Superlativos.

Frutas y verduras frescas, flores e infusiones. Incorporar pepino, flores, cítricos o frutos orientales está muy de moda. La delicada fragancia del hibiscus es un hit y el pepino es favorito entre los que agitan cocteleras. Las frutillas y la hierbabuena seguirán mandando sobre todo cuando el clima demanda terrazas y juleps. Las infusiones naturales serán la nueva frontera. Habrá que probar los destilados con té, canela, caramelo, bayas, raíces, pieles de cítricos y ajíes.

El contraataque del pisco. Por este lado de Suramérica sobre todo en el eje Perú–Chile la coctelería había tenido un solo campo de batalla: el sour. Pero en el último tiempo aparecieron nuevas apuestas para, por ejemplo, Bloddy Marys que usan como piedra fundacional el destilado transparente. O Nuevas versiones de la familia Collins con ají y jengibre. Son covers remasterizados al son del aguardiente de uva.

TEXT: RODRIGO MARTÍNEZ E.

Comentarios

  1. En Glasgow se vendían los “tragos perfectos” que eran con los mejores licores y las porciones internacionales. Lamentablemente el público no lo supieron apreciar ya que para ellos no es normal pagar más por un trago aunque sea mejor calidad si hay otro que cuesta menos.
    Las únicas personas que los pedían eran del mundo gastronómico que los apreciaban; en resumidas cuantas muy pocos.