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Cuatro Bypass a la copa de vino

A riesgo de ganarme la enemistad de viñateros y algunos sommelieres, en el mundo de los maridajes las vinificaciones no son las únicas compañías de un sabroso platillo.

Cervezas que parecen vinos. Robustas y equiparables al vino incluso en potencia alcohólica. Algunas incluyen maduración en madera, son de intenso color, algunas francamente turbias u oscuras. Otras son las llamadas Barley Wines, una categoría de esas cervezas que se empinan hasta los 12° y acompañan una carne como un tinto.

El eterno Martini. La coctelería siempre será un bastión y un refugio para los que ariscan la nariz con el descorche. Por suerte hay varios restaurantes que han tomado esta consigna y de la mano del finger food surgen alianzas -entre cocktails y bocadillos- que son el cielo.

Vodkas de Origen. A contracorriente de lo que pregonan los licores oscuros (whisky, cognac y ron) el vodka lucha por hacerse más limpio, más dúctil y con la impronta de una procedencia global. Rusia y Polonia tienen la paternidad de este destilado pero han surgido al ruedo Francia, Croacia y Estados Unidos.

Agua no más. Las hay termales, de vertiente y minerales. Hay algunas que evidencian todo su potencial salino o bien con notas de ceniza cuando provienen de deshielos o de vertientes que tienen un recorrido volcánico. Aguzando el paladar, el agua así, no es nada insípida.

Publicado por Spafax en revista IN, Mayo de 2011, Especial Vinos.

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Bebidas con Soul

Columna publicada en la revista UVA N15, correspondiente al verano 2014.

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Tengo la suerte de empezar estas líneas en el barrio neoyorkino de Harlem. En un apartamento entre la 131th Street y la 5th Avenue, hogar (a la renta, deberían quedarse cuando puedan) del fotógrafo Gianfranco Gorgoni, quien retrató a gigantes del Pop Art americano como al sumo pontífice Andy Warhol, Roy Lichtenstein, De Chirico, el grafitero Keith Haring y a decenas de otros personajes del pop art estadounidense. En cuanto a vida nocturna y un circuito de bares y centros nocturnos el barrio es “quitado de bulla” pero en el sector hay grandes exponentes –enfrentados en esquinas opuestas- sobre la calle Lenox. Se trata de Corner Social y Red Rooster. Bares con ambiente bien animado y una propuesta de cócteles que en Chile sería denominada como autoral.

ImagenEn Red Rooster, por ejemplo, la animada barra tiene una joya, se llama Obamatini (en la foto). Un homenaje que hace tres años permanece en carta. Un Martini, especiado, picante, con notas cítricas y 2 tipos distintos de bítter como corona a este manifesto del orgullo afroamericano. Un cóctel pop que te pasea por distintos sabores, que entretiene el paladar y que tiene toda la razón en este barrio lleno de picardía, sazón y alma. Ajíes rojos machacados en mortero infusionan un Aquavit, jugo de piña, jugo de lima y bitter de angostura y de pomelo son los ingredientes de esta bebida. Otro, el Down In the Delta tiene gin de la etiqueta Bull Dog, un sirope de pepperoncino (¡Cómo no se nos ocurrió antes!), limón y los bitters de Jerry Thomas.

ImagenEn la otra esquina Corner Social es un bar con el curioso mix de pantallas con deportes en HD y chicas tan producidas que destacan el aspecto de homeless del turista o el backpacker. Suerte que visto terno y camisa patra acodarme en la barra y pedir un Rock da Vote, un trago destacado en pizarra que tiene como pivote Malibú, piña, cherries, licor de ágave, lima y 5 tipos distintos de bitter. Bastante más masivo, pero controlado en su endulcorada propuesta con los perfumes de los bitters que hacen a este trago-postre, un complejo y deleitosos paseo.

Tragos de aspecto sencillo lejos de las notas estridentes de la coctelería de las décadas pasadas, sin mezclas fluorescentes o flamígeras, sin pirotecnia, ni artificio visual. El cóctel es y parece una bebida y en esa simpleza visual debería esconder aristas de sabor. El mainstream del marrasquino y el paraguas-mondadientes de color nunca estuvo tan pasado de moda como ahora. Habrá que despercudirse del Pop a secas y empezar a añadirle, casi como una religión, el apellido Art a esos productos de consumo masivo que son los cócteles. Objetos de arte tan valiosos como un plato, destellos y resabios de un relámpago creativo que nos acarician por dentro como un buen vino, como una deleitosa conversación, estés donde estés.