Archivo de la etiqueta: pipeño

Pipeño Cacique Maravilla

Pipeño de remonbre

Pipeño Cacique Maravilla

El Pipeño de Manuel Mayorga, proveniente del secano interior de Yumbel está en en el pináculo de los de su categoría. Un vino simple, que apenas se sulfita y provienen de parras de uva país de hasta 250 años de antigüedad. Posee un color ligero, sin mucho brillo y algo ceniciento. En nariz, deja sentir fruta joven, fresca, casi con aroma a lagar. No hay maderas, ni barrica de guarda entre medio. En la boca es de vibrante acidez y emerge más fruta fresca. Claramente no es un vino para guardarlo, además que sus 12,3º de alcohol conspiran para que su consumo sea vertiginoso. Perfecto para acompañar achuras que se asan a a la parilla, platos chilenos y algunos pescados como los pejerreyes. Precio de referencia $7.900 para su envase de 1 litro. Disponible a través de Chanchos Deslenguados y La Vinoteca. www.caciquemaravilla.cl

tumblr_l8pevvW6Zq1qcxr5i

Tragos Nacionales

El recetario nacional para el bar cuenta con emblemas bien sólidos que sirven para esquivar el paso obligatorio por el pisco sour, sempiterno acompañante y caballito de batalla de los brindis de delegaciones y turistas. Atrévase.

tumblr_l8pevvW6Zq1qcxr5i

Sed Nacional

Si cierra los ojos y se pone a pensar en tragos nacionales que no sean ni la piscola ni el pisco sour, uno de los primeros nombres que emergen es el del Pichuncho (pisco con vermouth rosado y cáscara de limón). En el Liguria este trago tiene una apariencia fina y servido en la clásica copa de martini, reluce toda la oleosidad y textura en boca de la aleación más pituca de nuestra inventiva etílica, ideal como aperitivo. En la Confitería Torres presenta esta misma apariencia y la justa medida hace de la experiencia de este trago simple, con copa enfriada y adecuadas proporciones, una joya de nuestra cultura etílica, que reductos como La Unión Chica intentan mantener.

Para los que buscan variedad en tragos chilenos, La Batuta es un buen santuario donde encontrar estas preparaciones. Las mezclas están más que correctas, con sabores que sorprenden como los de la tríada que le proponemos. Destaca el Chilean Manhattan, una mixtura bien amalgamada, de pisco, vermouth rosado y amargo de angostura con la cereza reposando al fondo de la copa, que tiene toda la delicadeza de su pariente gringo. El Pantera Rosa es un entretenido y algo femenino trago en vaso largo que reúne pisco, fanta, leche condensada y un toque de granadina. El más chacotero de esta familia es un sorprendente y simplísimo Chuflay (pisco con Bilz o Pap), muy refrescante.

En este rubro, la Confitería Torres es la catedral donde si bien se homenajean preparaciones clásicas también se pueden encontrar otras variantes tan tradicionales como recomendables. Eso lo saben bien los que se han atrevido a tomar como aperitivo el Juanito Rosado, aquí preparado con vodka es un aperitivo de excepción que además tiene la característica global y unisex del pisco sour. De un color intenso y una vibrante espuma, al destilado se le añade jugo de naranja, granadina, clara de huevo y jugo de limón. El Ladrillo, con ron, licor de horchata, jugo de limón y soda, es una combinación muy frutal que recuerda las notas del tutti fruti de las primeras gomas de mascar de nuestra infancia. Cierra las recomendaciones un viaje al pasado mediante las alas de una tradicional Cazuela en Champagne, que ya tenía su espacio en el recetario del Hotel Crillón y ahora es reproducida según la receta original: jugo de frambuesa, naranja o chirimoya se mezcla con mucho hielo (cognac optativo) y con un top de champagne, servido en las copas amplias de espumante, las mismas que ocupa la tradición para el ponche a la romana, la versión pituca del conocido y popular Terremoto, en su versión en El Hoyo o la Piojera.

Cola de Mono: Nuestro propio Bailey’s Si de preparados con identidad se trata, hay una cremoso líquido con base de aguardiente que era popular antes del arribo masivo de las cremas de whisky y las cremas de café. Las teorías acerca del origen del cola de mono apuntan al envase donde se embotellaba este ponche casero, también al arma, marca Colt, que llevaba el presidente Manuel Montt, e incluso la derrota electoral que sufrió don Manuel por la misma época en que se inventó este trago (que por eso se habría llamado “la cola” de Montt). Lo cierto es que el Cola de Mono o colemono es elaborado con pisco o aguardiente, café con leche, azúcar y canela. Se sirve usualmente en las postrimerías de diciembre, pero hay reductos que lo sirven todo el año donde se ofrece sin interrupciones y a la temperatura que requiere, como la anuncian en la entrada de los locales, “heladito”.

Más chilenos La coctelería nacional tiene muchas variantes, entre las que se encuentran nuevas preparaciones y nombres más juguetones que sólo la inventiva popular pudo concebir como el Pillín (pisco con gin) y el Fanfarrón que enfrenta en partes iguales el ron y la gaseosa de naranja. A la hora de las mixturas de menor graduación alcohólica está el Chichón (chicha con pipeño) y un rosé sin enólogo, el Pingüino, que mezcla vino tinto con vino blanco en medidas equivalentes. En otra línea, con más ingenio que burbujas, están una variante del Jote (vino con bebida cola), el Flaite, que al tinto en caja le suma la bebida más barata. De la misma calaña, la Champaña de los Pobres divide su composición en vino blanco y gaseosa incolora, un delirante espumoso casero.