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Libro dest Portada08

Un libro imprescindible para el bar

LIbro Destilados Blume

Lo exhortamos a cambiar su punto de vista. Imagine que entre sus manos tiene el catálogo de ingredientes de la cocina que está de moda en todo el mundo. Los “ingredientes “ en este caso son líquidos y los cocineros trabajan tras una barra y se hacen llamar mixólogos o bartenders. Se trata del trabajo a cuatro manos de Joel Harrison y Neil Ridley quienes escriben sobre destilados (particularmente sobre whisky) en la web Caskstreng.net y en revistas como Whisky Magazine e Imbibe. Proponen ser guías turísticos para conducir a los lectores por los sinuosos derroteros de los destilados del mundo. En 224 páginas se explican ingredientes, métodos y hasta personajes disidentes de cada industria de los espirituosos. Cabe así un índice presidido por el gin (el destilado que vive su momento más hot), además de paseos por el vodka, vistazos al universo paralelo del tequila, los caminos laberínticos de la absenta, el ron, una pausa necesaria en los whiskies, brandies, y otros destilados del mundo como pisco, el aquavit, y otras bebidas como el soyu, además del universo insipiente de los amargos o bitters. Puro fuego líquido. Disponible en Librerías Contrapunto. Editado por Blume. Precio de referencia $23.800.

Ron Angostura 1824

Ron Angostura 1824, de los creadores del bitter

Ron Angostura 1824

Angostura es una famosa casa, cuna del archiconocido bitter aromático que por estos lados conocemos por la popular utilización de unas gotitas en el pisco sour a la peruana. En Trinidad y Tobago producen también este ron en versiones como ésta llamada 1824, que celebra la fundación de esta empresa y que contiene alcoholes de más de 12 años de guarda. Es pródigo en aromas de caña y deja sentir  algo de la barrica de roble, pieles de cítricos tostados, mieles. En la boca el alcohol es dócil con el paladar, delicado y de agradable calor. Tiene un final con notas nogadas, algunos resabios de frutos secos y una ligera nota especiada.

Perfecto para consumirlo a la manera de algunos brandis. Precio de referencia $40.000. Disponible en supermercados y tiendas especializadas.

Glencairn Glass + Box

Un vaso hecho para el whisky

Glencairn Whisky Glass 3Se dice que el vaso Gleincairn es el mejor vaso para beber whisky y disfrutar de todas sus aristas aromáticas. El vaso de Old Fashion ya no se usa mucho entre los conocedores y los que aprecian los aromas, sobre todo los amantes de las maltas y su fascinante paleta aromática. Este vaso está hecho para apreciar y capturar sus aromas y permite, por ende, reconocer mejor los sabores.

Permite agitar bien el líquido en él y captura el bouquet que esconde cada destilado. Lo cierto es que esta copa nació para apreciar la riqueza de aromas de los licores escoceses, pero es perfectamente compatible para catar, bourbons, otros whiskeys americanos, japoneses y hasta rones del mundo, brandies y otros espirituosos, de preferencia oscuros.

Disponible en tiendas especializadas como El Mundo del Vino. Precio de referencia $5.900. Más información en www.whiskyglass.com

BACARI SOLERA

Bacardi Solera, un ron con alma de brandy

En una elegante presentación arriba este ron que tiene un envejecimiento mínimo de tres años en barricas de roble. Huele, eso sí, a una mezcla de alcoholes de distintas naturalezas y distintos modelos de destilación. Pasa que las grandes casas destiladoras combinan los distintos productos para hacer ese blend que convence al público, al maestro mezclador y permite satisfacer la demanda global que siempre busca más cantidad que calidad.

Este ron, ya en un primer acercamiento deja sentir la madera, algo de mieles, síropes o almíbares. Hay más miel que melaza y se nota también algo de vainilla.

En boca la cosa mejora porque emergen notas de frutos secos, almendras tostadas, caramelo, dátiles y nueces. Es, sin duda, un best value para regalar a los padres. El alcohol es sedoso, podría hasta pasar por un brandy.

Bacardi Ron Solera tiene 38º de potencia alcohólica y está disponible en principales supermercados y tiendas especializadas del país. Precio de referencia $7.990. Ideal para consumirlo en un vaso con hielo y la consigna se impone. Mejor sólo que mal acompañado.

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Alcoholes potentes: Ron Overproof.

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Originalmente se utilizaba pólvora para determinar la potencia de un espirituoso. Todo comenzó en el siglo XVIII, cuando los pagos a marineros británicos incluyeron raciones de ron. Se mezclaba la bebida con pólvora y se encendía. Si no se inflamaba, estaba bajo la prueba (underproof) y se sospechaba de una cantidad excesiva de agua en el ron; si se lograba la combustión como era esperado, superaba la prueba (proof) y si explotaba estaba por sobre el rango (overproof). Los que sobrepasan con creces el test eran los rones jamaiquinos que tienen a sus mejores exponentes en etiquetas como Wray & Nephew (62,8°) y Western Pearl (67°) y el robustísimo Appleton 151 Proof (75,5°) que en su botella advierte sobre mantenerlo alejado del fuego y ¡No es para beberse en varias rondas seguidas! Aun que en República Dominicana usan este destilado de la etioquyeta Brugal para las bebidas de los All Inclusive, eso sí en moderadas dosis. De todas formas ya están advertidos.

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Historia del Mojito

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Hay muchos tragos con historia, una historia que proviene de la alquimia del bar y azar, con o sin autores conocidos, que siempre nos viene bien recordar y degustar. Estas son las casualidades y aciertos que generan lo que se podría llamar la coctelería sin coctelera. Cada mezcla nace de una necesidad, de un afán utilitario o hasta medicinal. Aquí inauguramos una lista imprescindible de historias donde se combinan delicadamente los componentes históricos y humanos que configuran parte de la leyenda de estas bebidas.

Durante el período de la ley seca (1919-1933) muchos turistas estadounidenses se refugiaron en los bares de La Habana. Gracias a este influjo de clientela ávida es que surgieron y se consolidaron las destrezas de los barmanes cubanos que organizaron el Club de los Cantineros en 1924, la primera escuela de los oficios tras la barra del mundo. Esto permitió también que epicentros como La Floridita, La Bodeguita del Medio y el Sloppy Joe’s se hicieran famosos por su coctelería y sus célebres visitantes. Si es hasta chapita y souvenir magnético la famosa frase My Mojito in La Bodeguita. My Daiquira in El Floridita__”, que redactara en un arranque de inspiración etílica el gran bebedor y campeón de la frase corta Ernest “Papa” Hemingway.

El master blender de Bacardi, William Ramos, nos habla del origen del Mojito: “relacionado con la religión cubana de la santería y el Mojo, el mojito asemeja el rito de hacer una pócima con el mortero”. Una mixtura entre religiones africanas y destilados. Sin embargo el julepe o julep de menta era muy apreciado por los propietarios de las plantaciones del sur de Estados Unidos y es uno de las preparaciones más antiguas que se conocen. “Probablemente se creó en Virginia a finales del siglo XVIII” apunta un escrito de John Davis, profesor británico, que publicó su receta en 1803 además de constatar que los calores de South Virginia excusaba su consumo desde la mañana. Así como el mojito es que los longdrinks con mezclador se hicieron populares y se consumen a toda hora y en todo el mundo.

Fdo Castellon

Fernando Castellón: El señor cóctel

Fdo Castellon

Es el autor del Larousse de los Cócteles y uno de los creadores de cócteles más famoso de Europa. 

Son las tres de la tarde en la ciudad de Lyon, una de las capitales de la gastronomía francesa, y desde el Instituto Barexpertise, Fernando Castellon contesta el teléfono para recibir una llamada de Chile que no deja de evocarle sensaciones gratas por la conexión que siente con el país donde vive su abuela, primos y unos hermanos. Al instante comienzan a pasar por su mente los años de niñez que vivió aquí en la tierra de su madre y la segunda patria de su padre español.

Pero esas son sus raíces, ahora Castellon disfruta de los frutos de su largo viaje hacia la noche y hacia el universo detrás de la barra, algo que puede parecer superficial para muchos pero en él se advierte como un tema vital. Su relación con los cócteles ha sido tan  directa y profunda que lo ha llevado a abordar el tema como quien trata con documentos históricos y en el mundo entero es considerado como un respetado historiador del tema. Una revisión a su libro publicado más famoso, El Larousse de los Cócteles, (disponible en librerías por unos $29.280) nos habla de sus capacidades como investigador.

De sus virtudes con la coctelera ni siquiera quedan dudas cuando se toma nota de sus antecedentes, no por nada la marca Hennessy lo contrató para que viajara por todo el mundo derribando el mito de que el cognac no se podía mezclar o ser parte integral de una buena mezcla. En estos periplos pudo advertir las tendencias de consumo en más de 30 países entre los que se cuentan sitios tan diversos como Australia, Singapur, China, Japón, Inglaterra, Alemania, Rusia, Estados Unidos, Argentina, México y Brasil.

Desde el año 2002 hasta hoy está a la cabeza de su proyecto personal, el instituto Barexpertise, que da capacitación y consejo a la industria del bar y apoya a las marcas relacionadas con este rubro. En estas dependencias se encarga personalmente de instruir a los que serán barman y bar managers de toda Francia y Europa. Con ustedes, Fernando Castellon.

¿Cómo comienza su vida detrás de la barra?
Trabajaba en Inglaterra en Londres el 93 y el 94 y ese era el momento en que comenzó el renacimiento de la coctelería a nivel mundial. Yo digo siempre que el 94 tomaba daikiris con mango fresco, algo que todavía es difícil de encontrar. En Londres se impuso la moda de tomar cócteles en vez de cerveza y los barmans del Atlantic Bar, el edificio donde todo empezó,sacaron el cóctel a la calle, las copas salieron del espacio reducido y exclusivo de las barras de hoteles. En Londres lo importante es que tenía una clientela que conocía los clásicos y te corregían cuando algo no estaba bien. Fue una excelente escuela porque el consumidor inglés es un conocedor. Así fue como siglos antes, impulsaron la calidad del Porto y el Cognac. Entonces empecé a interesarme en la historia de la coctelería.

Tutrabajo con el cognac fue todo un desafío  ¿Costó mucho desmitificar la imagen de que el cognac sólo se bebe sólo?
Si lo miro con perspectiva eso era pura imagen porque ya en los libros antiguos, en la década de 1880, existen algunas mezclas de cognac y ginger ale aunque se trata de licores jóvenes. Como fenómeno de consumo se perdió la costumbre de beberlo regularmente por la crisis del filoxera que arrasó con las vides y como no había mucho cognac se optó por beberlo en porciones pequeñas y para grandes ocasiones.

¿Y ahora, cuáles son las tendencias en el mundo?
A modo general la idea es trabajar mucho con frutas frescas. Mango, melón, pepino, furta de la pasión. La manzana tuvo su influjo pero ya no tanto porque se oxida con mucha facilidad. Ahora la idea es utilizar el fruto natural delante del cliente. Hay toda una onda de lo “hecho en la casa”. Los barman hacen sus productos como cervezas, todo es más personalizado. Otro detalle es que la carta de los cócteles de un lugar debe ser una lista de preparaciones que no hay en otro parte. Se ve mucho esto de la coctelería de autor. La otra tendencia es la mixología molecular, algo que muy pocos barman realizan de manera lograda. Para mí,  es un traslado de las técnicas de la gastronomía molecular a la coctelería pero la idea es que el trago quede siempre líquido, sino, es pastelería.

Me imagino que hay mucho trabajo con gelificaciones…
En mixología molecular es difícil hacer algo nuevo que sea bueno. Por eso digo que es más fácil hacer pastelería. La diferencia es que se trata de una manera mucho más técnica de hacer los tragos. Usamos gelificantes, sí, pero de manera muy ligera, en cantidades muy dosificadas.

La idea es no masticar un trago.
El cóctel mismo se puede hacer en cápsulas con el alginato y el calcio pero la idea es no perder el norte con la consistencia adecuada. Me ha tomado mucho tiempo encontrar estos productos. Hace dos años que estoy trabajando en poner estos elementos tras de la barra porque a diferencia de los cocineros no podemos tomar más de cinco minutos para cada preparación. Y este tipos de cócteles toman tiempo. Hay cosas muy precisas pero también muy simples como hacer un mousse o espumas que permanezcan el tiempo en que el trago es bebido.

¿Y qué es lo que se viene? 
Voy a lanzar una nueva línea y mi propia marca de texturantes. Se llama Mixolution y el sitio va a estar pronto en la red. De momento, está disponible sólo para la gente que formo en Barexpertise.

Acá en Chile están pegando mucho los espirituosos saborizados…
Es una tendencia que encuentro interesante porque tiene gusto y no azúcar. Me permite dosificar los grados de dulzor. Amplía la paleta de sabores y me da más libertad. Lo encuentro muy bueno, pero hay que elegir bien los perfumes y la calidad del destilado.

¿Hay algún destilado que se esté tomando más que otro a nivel global. Algo parecido al boom del tequila en los años 90?
El ron, aunque en Europa es un ciclo cada cuatro o cinco años. Pero este año he observado que el tequila está volviendo en algunos bares de Londres. Sin lugar a dudas el vodka tiene un gran momento porque en un mundo de sofisticación de las comunicaciones hay mucha imagen y muchas expectativas con respecto a las etiquetas.

Y para la coctelería es más neutro, más amable
Obviamente es más de fácil de mezclar. Cuando se hace un cóctel con un licor que ha tenido envejecimiento todo es más complicado, se trabaja con otras propiedades.

Revisando tu trabajo me di cuenta de que tú llamas a algunos tragos “los ineludibles de Londres y Nueva York” ¿nos podría recomendar algunos?
Hay cosas muy populares en Londres como el Crumble que es una mezcla muy sencilla y eficaz de crema de moras y gin. Otro ineludible del momento es el Raspberry Collins, un giro al modelo clásico que se puede preparar con vodka. En Nueva York sigue por todo lo alto el famoso Apple Maritni y el Lemon Drop que es un vodka sour con licor aromatizado al limón.

¿Y nos podrías recetar algunos clásicos que haya que probar entes de morir?
Hay muchos cócteles de los años 30 que estás volviendo. Es el caso del Old Fashioned que muy poca gente comprendió que el hielo es un ingrediente importantísimo  más en el cóctel y hay que trabajarlo como corresponde.  Hay que comprender el concepto gustativo que hay detrás de cada cóctel. El margarita es un tragos que hay que beber cuando hace calor. Bueno, un buen dry martini, si estoy en un bar. Un Mojito si estoy cerca de la piscina, además que se trata de un trago que es difícil hacer mal. Finalmente, el Old Fashioned y el Manhattan son clásicos con todas sus letras porque tienen los mismos ingredientes hace más de un siglo.

¿Qué prefieres un barman pirotécnico y parlanchín o un buen mezclador silencioso?
El silencioso, hay que tener un equilibrio entre el consumidor, el barman y la barra. Los malabares me gustan cuando están muy bien hechos. Estoy por el servicio moderno, me interesa, pero es más apropiado para una barra de discoteca. El asunto y el valor  está en la finalidad, en el trabajo de comprender el arte de la mezcla.

¿Qué es lo mejor y lo peor de ser barman?
Me quedo con la libertad y la posibilidad de crear cosas nuevas todos los días. Me gusta tanto mi trabajo que me cuesta pensar en lo peor, pero sin duda, lo peor es la gente que sólo busca emborracharse y que no entiende que lo que uno prepara es para degustarlo.